Una de las inquietudes que comúnmente observo en mis clientes, en esta comunidad de bienestar que hemos formado, es la sensación de que tener balance en nuestras vidas es inalcanzable. Es visto como algo ajeno que solo podría lograrse si todo cambiara o si los astros se alinearan de forma inversa. Créeme, sé de primera mano lo abrumador que este sentimiento de imposibilidad puede llegar a ser.
Hay trabajo por hacer. Una de las primeras cosas es tomarte un momento de análisis real y honesto contigo mismo. Revisa tus rutinas, tus hábitos y aquellas cosas con las que ya no te sientes cómodo. Sé sincero: ¿cuántas veces sigues haciendo algo solo porque tienes la costumbre de hacerlo y no porque te sientes identificado o porque verdaderamente te aporta algo?
Analiza cómo te sientes cuando haces una actividad que disfrutas y cuáles son las actividades que drenan tu energía o con las que ya no te sientes cómodo. Recuerda que no se trata de juzgar o ver las cosas a través del lente de la victimización o la culpabilidad; más bien se trata de encontrar esas áreas que son tus focos rojos.